COMPENDIO DE LA FILOSOFÍA ROSACRUZ
O SABIDURÍA OCCIDENTAL
por Francisco-Manuel Nácher López
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COMPENDIO DE LA FILOSOFÍA ROSACRUZ,
SABIDURÍA OCCIDENTAL
O CIENCIA OCULTA CRISTIANA
por Francisco-Manuel Nácher
La
Fraternidad Rosacruz se denomina a sí misma “Asociación de místicos
cristianos” y su lema es: “Una mente pura, un corazón tierno y un
cuerpo sano”. Está formada por hombres y mujeres que estudian y ponen
en práctica la Filosofía Rosacruz. Sus características principales son:
1.- Es la puerta de acceso a una de las siete Escuelas de Misterios Menores que existen en el mundo.
2.-
Contiene las enseñanzas ocultas de la religión cristiana, aquéllas que
Cristo explicaba en privado a Sus apóstoles, más preparados para
recibirlas, tras hablar la pueblo en parábolas.
3.-
Sus enseñanzas van destinadas a todo el mundo pero, principalmente, al
mundo cristiano y, especialmente a quienes, educados en el seno de la
religión cristiana, han dejado de ser practicantes o la han abandonado
por falta de fe o por ausencia de una explicación suficiente sobre la
vida y la muerte, la salvación y la condenación, el pecado y el perdón,
la gracia, los mandamientos, los sacramentos, la Sagrada Escritura, los
artículos de fe, el cielo y el infierno, y la moral cristiana en
general. Pretende, pues que esos cristianos, una vez conocida su
religión por dentro, vuelvan al seno de la misma con pleno conocimiento
y plena responsabilidad, superadas las limitaciones, cristalizaciones,
tabúes y dogmas acumulados, a lo largo de la historia, y que
encorsetan, hoy en día, a la religión de Cristo, siendo, como son,
ajenos a su fundador. Lo dicho arriba no quiere decir que todo ser
humano que, formulándose las preguntas trascendentales sobre la vida y
la muerte, busque la luz de las respuestas lógicas y aclaratorias, no
sea bien venido a esta escuela.
4.- Enseña que, en el Sendero del Desarrollo existen dos temperamentos:
el místico y el intelectual. El místico desdeña los conocimientos
intelectuales y, en su evolución, sigue únicamente los dictados del
corazón y se guía por la fe, mientras que el intelectual atiende sólo a
la razón y desprecia el sentimiento.
Entre los primeros cabe encuadrar a todos los místicos conocidos como
tales: Santa Teresa de Jesús, San Juan de la Cruz, Tomás de Kempis,
Jacobo Boehme, etc. y miles más cuyos nombres no conserva la historia,
más todos aquéllos que no sienten necesidad de plantearse preguntas
sobre la religión, que la aceptan con fe ciega, tal como les llega y
que viven cómodos observándola. Se incluyen aquí también, en términos
generales, los miembros sacerdotales de las distintas iglesias. Son, en
términos ocultos, los “Hijos del Hombre”.
Entre los segundos se encuentran aquéllos a los que les resulta
imposible aceptar las afirmaciones de la religión sin sentir dudas; los
que plantean preguntas, que inquieren, que buscan, que experimentan,
que necesitan comprender para creer. En este grupo se hallan la mayor
parte de los intelectuales, investigadores, hombres de negocios,
políticos y, en general, los que utilizan el intelecto y la lógica,
tanto en su propia actividad profesional como para regir sus vidas. Son
los que el ocultismo denomina “Hijos de la Viuda” o “Hijos de Caín”.
Bien entendido que esta denominación no entraña nada peyorativo, siendo
Caín, para el ocultismo, como para la Biblia misma, aunque de modo
simbólico, el creador, el activo, el agricultor que, de las semillas, y
con su trabajo y esfuerzo, obtiene el fruto; frente al pasivo, el
pastor, que no se esfuerza y espera el fruto de la mano de Dios, como
Abel, que es matado por aquél para significar la supremacía, en este
estadio terrenal de la evolución, del intelecto sobre el corazón, de la
investigación sobre el conformismo, de la actividad sobre la pasividad.
Esta idea de la lucha entre las dos polaridades está incorporada en las
mitologías de los principios de algunas de las grandes civilizaciones,
por ejemplo, la romana, con Rómulo y Remo y la griega con Cástor y
Pólux.
El hombre perfecto, sin embargo, posee equilibradas ambas polaridades:
La positiva del intelecto, razonadora y creadora, y la del corazón, del
sentimiento y del amor. Y, para obtener su desarrollo último, como ser
dual que es en este sentido, ha de desarrollar al máximo ambas
vertientes del espíritu.Tanto el místico como el intelectual, al igual
que sucede al tenista, están desarrollándose asimétricamente, al
encontrarse más en una polaridad que en otra y, necesariamente, en un
tiempo futuro, se verán obligados a desarrollar la otra polaridad. Así
lo exigen las Leyes Naturales que rigen nuestra evolución y que nos
conducen, insensible pero inexorablemente, hacia la perfección.
Las Enseñanzas de la Filosofía Rosacruz o sabiduría Occidental
desarrollan, paralela y simétricamente, el corazón y el intelecto,
dando explicaciones racionales a la religión y fundamentos religiosos a
la ciencia. No hacen afirmación alguna irreconciliable con la razón y
la lógica, y satisfacen a la mente, dando una explicación razonable a
todos los misterios, admitiendo preguntas y dando respuestas lúcidas y
profundas. Garantizan, además que, cuanto afirman, lo puede comprobar
personalmente cualquiera que se tome el interés suficiente y,
practicando esas Enseñanzas, desarrolle las facultades que todos
tenemos en potencia. La Enseñanza, sin embargo, no es un fin en sí
misma, sino que se da para que el hombre pueda creer en su corazón lo
que la cabeza ha sancionado y para que comience a vivir una vida
religiosa en su verdadera acepción. El fin último, pues, de la
Enseñanza se cifra en “aprender a pensar con el corazón y a amar con la
cabeza”.
5.- No tiene relación preferente con ninguna otra asociación, grupo,
sociedad o ente de los que utilizan el adjetivo “rosacruz”, ni de los
que, De modo serio y honesto, se dedican a las enseñanzas ocultas,
porque todas ellas, en el fondo, dicen lo mismo, cambiando sólo los
puntos de vista desde los que exponen sus enseñanzas.
6.- No pertenece a ninguna rama de la masonería ni tiene ninguna
conexión directa con ella, ni con ninguna iglesia cristiana. Cuando, en
su literatura, se emplea la palabra “masón”, es con el significado de
“constructor” del templo interior.
7.- No critica, discute ni se opone a ninguna otra escuela o enseñanza,
respetándolas profundamente a todas como facetas distintas de la Verdad
Una. Pero aconseja que el estudiante no disperse sus energías
simultáneamente en varias direcciones, por lo que sus Enseñanzas son
compatibles con cualesquiera otras que persigan la fraternidad entre
los hombres y su convivencia pacífica. Hace especial hincapié en el
hecho de que la oleada de vida humana, en el Período Terrestre, ha
pasado, por varios estadios de evolución que, alcanzado el nivel
humano, denomina razas. Y que siempre, a lo largo de la historia, a
toda raza se le ha dado, enviada desde arriba, desde los planos en que
se encuentran y actúan los seres encargados de nuestra evolución, la
religión más apropiada para su desarrollo. Pero que esa religión,
creada para una raza concreta, para un pueblo determinado, no era la
mejor para los demás pueblos. Todas las religiones poseen una faceta de
la Verdad,que es única pero inabarcable totalmente en nuestro nivel
actual de evolución: No se puede predicar a un caníbal el amor a todos
los hombres porque, en el estadio de evolución en el que él se
encuentra, le resulta incomprensible. Cuando avance en el sendero de
dicha evolución, renacerá en otra raza, con otra religión a ella
apropiada, que le hará seguir evolucionando. A nadie se le oculta el
fenómeno del sincretismo religioso que se produce en todos los pueblos,
campo de trabajo de los misioneros: Se practica la nueva religión de
modo superficial, pero la anterior, la “suya”, la que ellos comprenden
y con la que instntivamente se identifican, sigue rigiendo sus vidas.
No se trata, pues, de que el hombre haya ido creando las religiones a
medida que evolucionaba, sino al contrario: En la medida de su
evolución, se le iban presentando religiones que le ayudasen en su
desarrollo, a partir del punto antes alcanzado.
Antes de Cristo hubo infinidad de religiones, cada una “revelada” a un
pueblo, y sólo a él. Y, los más avanzados entre los pueblos tuvieron
las religiones más avanzadas, con mayor dosis de la Verdad, alcanzando
algunas de ellas un nivel altísimo, como la Brahmánica, la Mazdeísta,
la egipcia antigua, el confucionismo, el judaísmo, etc.
Todas estas religiones y las demás anteriores a Cristo, junto con la
musulmana, cada una propia de un pueblo, en un determinado nivel de
evolución y con un determinado papel a desarrollar en la historia de la
Humanidad, se denominan “religiones de raza”. Todas ellas establecen
leyes y, como consecuencia de la infracción de esas leyes, crean el
concepto del pecado. Todas son exclusivas de esa raza y, por lo tanto,
excluyentes de las demás. Y todas fueron inspiradas, por Jehová, la
Tercera Persona de la Trinidad.
La religión que Cristo trajo a la Tierra, sin embargo, es algo
distinto. Aparte de Su principal misión, verdadero misterio de amor y
causa última de Su venida, salvar al mundo, nos dejó una religión. Una
religión que, como Él dijo, completaba la Ley Mosaica. Y la completaba
porque, frente a la ley externa, estableció la “ley interna”, frente al
castigo por el pecado, trajo el arrepentimiento y el perdón y, frente a
la exclusividad, el egoísmo y la Ley del Talión, colocó el sacrificio
inegoísta, el servicio a los demás y el amor a todos los hombres, sin
distinción de razas, religiones o clases sociales, y sin tener en
cuenta la conducta de los demás para con uno mismo.
Y no es casual que Cristo apareciera sobre la Tierra en el momento y en
el pueblo en que lo hizo: Venía a dar una nueva religión a la
vanguardia entonces de la oleada de vida humana, a los pueblos de
occidente y, por tanto, esa religión es la más apropiada para promover
el desarrollo de todos los occidentales.
Insiste también la Fraternidad Rosacruz en que, como piedra de toque
para todos los interesados en el estudio del ocultismo, hay que fijarse
en un aspecto, decisiva y claramente definitorio: La escuela que cobre
sus lecciones no está inspirada por la Verdad, sino por el interés.
Sólo aquéllos que dan gratis la Enseñanza son dignos de ser escuchados.
Habrá muchas escuelas, muchas doctrinas, muchos “maestros”, muchos
“iluminados”… pero, si cobran por transmitir sus conocimientos, si
exigen matrículas o pagos periódicos o proporciones de ingresos o
estipendios sine quae non, son simples mercaderes de lo oculto, son
aquellos falsos profetas de que habló Cristo,y es mejor no escucharlos,
so pena de, en el mejor de los casos, no conseguir ningún progreso en
el sendero de la evolución.
8.- Es norma de la Fraternidad que nadie debe abandonar al cónyuge, los
hijos, la familia o el trabajo, para dedicar su tiempo a la propia
evolución sino que, primero, debe cumplir, perfecta y totalmente, con
todas sus obligaciones sociales, familiares y laborales de todo tipo y,
luego, dedicar el tiempo que le quede al estudio de las Enseñanzas
Rosacruces; que no tiene más mérito el que, abandonándolo todo, se
retira del mundo, que el que se queda en él, haciendo frente a los
problemas y situaciones que se le plantean al estar entre gente que no
comparte sus ideas o, incluso, que las combate o ridiculiza,
desarrollando así sus “músculos espirituales” y avanzando con más
firmeza, que el que no se enfrenta a nada.
Cada miembro de la Fraternidad debe procurar ser un ejemplo vivo de
padre, de hijo, de cónyuge, de hermano, de amigo, de empleado, de jefe…
según el papel que en la vida le haya tocado representar (consecuencia
siempre de su actuación en vidas anteriores), de modo que, quienes con
él convivan, de cualquier modo que sea, se sientan atraídos hacia la
doctrina que, no sólo predica, sino practica.
Por ello, todo seguidor de las Enseñanzas Rosacruces debe, en todo
momento, ser un respetuoso observador de las leyes, sean éstas civiles,
penales, laborales o de cualquier tipo, y debe cumplirlas, no por temor
al castigo, sino convencido de que las leyes humanas son reflejo de las
Leyes Naturales y colaboran en la evolución de cada uno al exigirle
determinada conducta, no siempre fácil ni observada por todos, pero
necesaria para la conservación y progreso de la sociedad y de los
individuos que la componen.
9.- Es una asociación estatutaria, total y absolutamente exenta de
fines lucrativos. Tiene totalmente prohibido todo beneficio, toda
especulación y toda comercialización, que irían, por definición,
directamente en contra del espíritu absolutamente altruista que
impregna y justifica las Enseñanzas Rosacruces.
10.- No se preocupa por la cantidad de sus seguidores, sino por su
calidad. Pues cada uno de ellos, al “vivir la vida”, es decir, al
ajustar su existencia a las Enseñanzas Rosacruces, se convierte en un
ejemplo viviente que atrae a quienes están preparados para buscar la
Luz. Los curiosos, los investigadores de fenómenos, los comerciantes de
lo oculto, no le interesan en absoluto. Tan sólo los aspirantes
honestos al conocimiento.
11.- Proporciona a sus miembros los métodos para hacerse acreedores a
las Iniciaciones Menores, que suponen el desarrollo, en un tiempo
comparativamente corto, de las facultades supranormales que toda la
Humanidad posee en potencia, y que ha de desarrollar lentamente, a lo
largo de su evolución, bien entendido que las Iniciaciones no se
otorgan a nadie, sino que se merecen mediante el propio crecimiento
espiritual.
12.- Rechaza todo maestro, guía, gurú o iluminado. Persigue, desde el
primer momento, emancipar al discípulo de toda dependencia de los
demás, hacerlo seguro de sí mismo en el más alto grado, de manera que
pueda permanecer solo en todas las circunstancias y luchar en todas las
situaciones, en la seguridad de que, únicamente el que está tan bien
equilibrado puede ayudar al débil. Los métodos rosacruces, por otra
parte, construyen el carácter, al mismo tiempo que desarrollan las
facultades espirituales y, de esta manera, resguardan al estudiante de
la tentación de prostituirsus poderes divinos por privilegios mundanos.
13.- Imparte gratuitamente todas sus Enseñanzas. No existen en ella,
pues, ni matrículas, ni cuotas, ni aportaciones, ni obligaciones
económicas. Y ello en base a que los conocimientos que transmite y la
evolución que éstos proporcionan, son de valor incalculable y están muy
por encima de las valoraciones humanas: “Gratis lo recibís, dadlo
gratis” (Mateo, 10:7-8 y Corintios 9:19).
14.- Se mantiene exclusivamente con los donativos voluntarios y
altruistas de sus miembros, estudiantes y simpatizantes, que consideran
deben contribuir a su conservación y extensión, y que pueden y desean
hacerlo. Pero nadie está obligado a ello ni a nadie se le pide
aportación alguna por ningún concepto. Tampoco perciben retribución
ninguna sus miembros que, siempre voluntariamente, imparten sus
Enseñanzas, y que viven, siempre, por sus propios medios, en el
ambiente profesional o laboral que les sea propio, dedicando su tiempo
libre a estos menesteres.
15.- Fue fundada por Max Heindel en 1909 tras su permanencia, en 1908,
en la residencia de los Hermanos Mayores de la Orden Rosacruz, en
Europa y, durante la cual, le impartieron sus conocimientos y le
encargaron hacer público lo que hasta entonces se había conservado en
secreto, dado que la Humanidad había alcanzado un estadio de desarrollo
en el que ya se la podía instruir en una fase más elevada de la
religión cristiana. Los Misterios a que se refería Cristo en Mateo
13.11 y Lucas en 8:10, podían darse ya a los muchos y no a los pocos.
La Fraternidad Rosacruz sería, pues, uno de los mensajeros de los
Hermanos Mayores de la Orden Rosacruz y de los depositarios de las
Enseñanzas Rosacruces, como encargadas por ellos de preparar al mundo
para la próxima Era de Acuario, y de proporcionarle así la futura
religión de la Humanidad.
16.- Los Hermanos Mayores de la Orden Rosacruz son doce grandes
iniciados, bajo el gobierno de un decimotercero que, al renacer en la
Edad Media, tomó el nombre simbólico de Christian Rosenkreutz
(Cristiano Rosacruz) y la fundó el año 1313 en Europa central. En esta
hermandad oculta, que aún subsiste, solamente son admitidos los hombres
altamente evolucionados. Estos Hermanos nunca se dan a
conocer a los no iniciados y trabajan altruistamente por el bien de la
Humanidad. La Fraternidad Rosacruz es sólo una de las encargadas de
difundir sus Enseñanzas. 17.- La obra capital de la Fraternidad
Rosacruz es la titulada “Concepto rosacruz del Cosmos”, escrita por Max
Heindel y recientemente traducida de nuevo al español y editada en tres
volúmenes con en título de “Sabiduría occidental o Ciencia oculta
Cristiana”. En ella se expone el cuerpo principal de la doctrina de las
Enseñanzas Rosacruces.
Existen algunas decenas más de libros, de Max Heindel y de varios de
sus discípulos, que completan y profundizan en el contenido de aquélla
obra básica, y proporcionan una visión amplia y un conocimiento
suficiente sobre cuanto el hombre actual necesita conocer para alcanzar
la “sabiduría” - entendida ésta en su verdadera acepción -, la
felicidad, la paz y la rápida evolución, siempre que ésta se persiga
con el único objetivo de ayudar a quienes caminan más rezagados, y
rechazando totalmente cualquier pretensión egoísta de evolución oculta.
18.- Antes de realizar un somero estudio del contenido del “Concepto
rosacruz del cosmos” diremos que la Sabiduría Rosacruz considera
básicas las siguientes afirmaciones:
- Nadie debe creer nada que no le parezca razonable, simplemente porque
lo afirme alguien considerado más evolucionado o mejor conocedor.
- La Tierra, la Vida y el Cosmos se rigen por una serie de Leyes
Naturales inexorables, a las que el hombre no puede escapar. Nos
manejan, indefectible e inevitablemente y, en todo momento, situación y
actividad, les estamos sometidos.
- Si nuestra actuación, en cualquier sentido, se ajusta a las Leyes
Naturales, éstas nos ayudarán a evolucionar rápidamente, pues ése es,
precisamente, su cometido. En cambio, si las infringimos,
experimentaremos las consecuencias que para esa infracción las mismas
Leyes Naturales establecen, y seremos compelidos, vía
consecuencia/sufrimiento, a aprender a respetar la Ley Natural.
- De ello se deriva que, lo lógico y lo inteligente, es tratar de
conocer el mayor número posible de Leyes Naturales para, no
infringiéndolas, es decir, cumpliéndolas, ser ayudados por ellas en
nuestra evolución.
- De todas las Leyes naturales, la generalidad de la Humanidad conoce
algunas - más de las que cree - y las utiliza, una vez conocidas, casi
inconscientemente: La de la Gravedad, usando la cual construimos presas
y edificios y nos erguimos; la de la Gravitación Universal, mediante la
que enviamos satélites al espacio; las que rigen la digestión y la
asimilación, utilizando las cuales estamos aprendiendo la dietética;
las que rigen el equilibrio, gracias a las que andamos; las que rigen
el crecimiento, el habla, la memoria, la electricidad, el aprendizaje,
la palanca, las matemáticas, la generación, el comportamiento de los
fluidos, y tantos otros miles y miles. Todasellas nos condicionan, nos
limitan, nos encaminan por determinados derroteros y nos inhabilitan
para otros o nos los hacen inaccesibles. Siempre, todas ellas actuando
armoniosamente para dirigir a toda la Humanidad, a toda la Creación, a
todas y cada una de las oleadas de vida y a todos y cada uno de los
espíritus que las componen, hacia arriba y hacia delante, hasta
alcanzar la perfección, la unión con Dios, del cual formamos parte y en
el cual “vivimos, nos movemos y tenemos nuestro ser”.
- Todas estas Leyes Naturales nos ayudan a evolucionar en tanto en
cuanto actuamos a su favor, es decir, en tanto en cuanto las observamos
o cumplimos: si no perdemos el equilibrio, no caeremos; si no ingerimos
nada pernicioso para el organismo, digeriremos bien y asimilaremos bien
y nuestra salud física será perfecta; si no tocamos con la mano un
conductor eléctrico, no sentiremos la sacudida de la electricidad, etc.
Y nos castigan, nos “riñen” a su manera y nos llevan al buen camino, si
las infringimos: si perdemos el equilibrio, por ignorancia de la ley o
inobservancia voluntaria de la misma - las Leyes Naturales no
distinguen de matices - nos caeremos; si ingerimos una sustancia
inapropiada para el cuerpo, nos sentiremos mal; si tocamos con la mano
un conductor eléctrico cargado de corriente, recibiremos la
correspondiente sacudida, etc.
- Estando claro que, si observamos las Leyes Naturales, están éstas a
nuestro favor y nos ayudan a evolucionar - como cuando nadamos en un
río a favor de la corriente ésta nos hace avanzar más deprisa - y que,
si las infringimos, retrasamos nuestro desarrollo,- como cuando nadamos
contra la corriente - la conclusión lógica es que hemos de cumplir la
mayor cantidad de Leyes Naturales posible para vivir sin sobresaltos y
para evolucionar a gran velocidad.
- Llegados a este punto, es preciso considerar, por otro lado, que hay
muchísimas Leyes Naturales que aún ignoramos y que, por tanto, estamos
infringiendo, y estamos sufriendo las consecuencias de esa infracción
Y, por otro que, consecuentemente con el funcionamiento impersonal de
las Leyes Naturales, el único pecado del hombre es el de la ignorancia:
En cuanto ignoramos una Ley Natural, la infringimos y sufrimos las
consecuencias. Eso nos hace aprender la lección, o sea, la Ley y, en lo
sucesivo, tenerla presente y observarla para que los efectos negativos
no se repitan.
-
La Sabiduría Rosacruz nos enseña una serie de Leyes Naturales,
desconocidas por la generalidad de los hombres, y cuyo conocimiento y
observancia nos permiten avanzar sin tropiezos en la evolución y estar
en condiciones de ayudar a los hermanos más rezagados y más necesitados
de instrucción y de ayuda. Son Leyes que rigen, tanto en el Mundo
Físico como en los mundos superiores, algunas de las cuales sehan
enseñado tradicionalmente en las llamadas Escuelas de Misterios -
Babilonia, Egipto, Persia, Grecia, Roma, etc. - y otras han sido
reveladas a la Humanidad por el propio Cristo.
Destaca también la sabiduría Occidental que, lo que en el lenguaje
corriente se denomina “pecado” no es sino la inobservancia de una Ley
Natural, y lo que se conoce por “castigo de Dios”, no es sino la
consecuencia de esa infracción, que la propia Ley Natural pone en
marcha. No existe, pues, un Dios vengador, orgulloso, celoso de su
poder, susceptible, eternamente ofendido, siempre dispuesto a castigar,
y al que hay que aplacar - lo cual es la mayor aberración que pueda
darse - como las religiones tradicionales han enseñado - porque el
nivel evolutivo de sus seguidores no daba para más - ni es lógico ni
saludable el “temor de Dios”, sino que existe un Dios, del cual
formamos parte, del que somos como células, que evoluciona con nosotros
y que es todo amor, todo ternura y todo comprensión, y que ha
establecido las Leyes Naturales como medidas correctoras que nos
indiquen cuándo nos hemos salido del razonable, pues, y lo aconsejable
es el “amor a Dios”.
- Importa tener en cuenta que, en general, aprendemos casi sólo de
nuestros errores. Por ello, la Sabiduría Rosacruz insiste en que la
inocencia no tiene mérito: es equivalente a la ignorancia. Lo que tiene
mérito es la virtud y ésta se adquiere con la experiencia, es decir,
cayendo y aprendiendo de los errores cometidos. Porque, quien no
aprende de los errores, quien cesa de intentar el mejoramiento, queda
rezagado y no tiene más solución que esforzarse luego más intensamente
par alcanzar a sus hermanos más avanzados. No hay, pues, que dejar de
intentar. Quien deja de esforzarse ya está rezagado. Esto coincide con
las ideas generalizadas en el plano físico de que “la vida es
movimiento”, de que “lo que no se ejercita se atrofia”, de que hay que
“adaptarse o morir” y de que “la necesidad crea el órgano”. Es, por
tanto, una de las principales Leyes Naturales.
- Hemos dicho antes que cada pueblo ha recibido la religión para él más
apropiada, y hemos dicho también que hay hombres que se plantean
preguntas y hombres que no. Como esto ha ocurrido siempre, todas las
religiones han tenido una vertiente externa, exotérica, para el pueblo,
para los que creen sin hacerse preguntas, para cuyo desarrollo era
suficiente esa versión de la religión o de las Leyes Naturales o de la
Verdad, que es lo mismo; y otra vertiente, más profunda, con
explicaciones razonables y lógicas y con métodos de iniciación, para
aquéllos que han planteado preguntas y han exigido respuestas
inteligibles. En las Religiones de Raza, éstos últimos, los
depositarios de la “Verdad”, de lo que la religión encerraba tras las
enseñanzas populares, fueron los miembros de una tribu determinada -
los brahmanes, los levitas, etc. - que ostentaban el rango sacerdotal.
Eran ellos los que, mediante el estudio y la observancia de las Leyes
Naturales, recibían las llamadas “Iniciaciones”, y desarrollaban
determinadas facultades supranormales: clarividencia, desdoblamiento,
visión del futuro, y, en general, taumaturgia.
- Convendría aquí aclarar el concepto de “Iniciación”. Para la
Sabiduría Oculta de la Fraternidad Rosacruz no es una ceremonia, ni un
acontecimiento más o menos colectivo, ni un título, ni algo que se da o
se confiere. La Iniciación es sólo y exclusivamente una experiencia
interna, consistente en que un Iniciado enseña al neófito a utilizar
las facultades que, por su propio esfuerzo y su observancia de las
Leyes Naturales, ha logrado desarrollar dentro de sí mismo. Facultades
que todos los hombres poseemos en potencia y que, a lo largo de la
evolución, todos desarrollaremos. No es otra cosa, pues, la Iniciación.
- Otra observación conviene hacer sobre el particular: Hemos dicho que,
en las Religiones de Raza, eran sólo los miembros de una tribu, unos
cuantos escogidos, los únicos que podían recibir las Iniciaciones,
estando absolutamente vedadas al resto del pueblo. Pues bien una de las
trascendentales innovaciones de Cristo consistió, precisamente, en que
dio por terminado el privilegio de los levitas, sacerdotes o servidores
del Templo, y puso las Iniciaciones al alcance de todo el que las
desease y se esforzase por hacerse digno de ellas. Por eso, el
Evangelio dice que, al morir Jesucristo, “se rasgó el velo del Templo”.
Y por eso la enemiga de la clase sacerdotal.
El libro de Max Heindel titulado “Iniciación antigua y moderna” expone
este aspecto de la Sabiduría Occidental y da a conocer detalles de las
Iniciaciones, hasta ahora desconocidos.
- Hay algunas Leyes Naturales básicas, según las Enseñanzas de la
Fraternidad Rosacruz: La de Renacimiento, la de Retribución o de Acción
y Reacción, la de Epigénesis, la del Arrepentimiento y el Perdón y la
del Amor. Estudiémoslas someramente.
a.- La Ley de Renacimiento o de la Reencarnación rige la evolución de
los espíritus Virginales en su etapa terrestre y hace que, por medio de
existencias repetidas en otros tantos cuerpos físicos, vayan éstos
gradualmente mejorando su calidad y sirvan, cada vez más, para expresar
las facultades del espíritu, como instrumento suyo que son.
Cada vida en el plano físico es como un día de clase en la escuela de
la vida: se nos enseña una serie de lecciones, que hemos de aprender -
leyes naturales - y volvemos “a casa” para, al día siguiente, regresar
a la escuela. Cada día, al salir de clase - al morir en este mundo - la
abandonamos con una serie de nuevos conocimientos adquiridos, que
asimilamos, elaboramos y hacemos propios en casa, durante las horas de
descanso y de sueño. Y, al día siguiente, comenzamos la nueva clase ya
en posesión de aquellos conocimientos, sabiendo más; lo que nos permite
utilizarlos como punto de apoyo para aprender algo más difícil o
elevado.
Cada vida, pues, es un día de clase. Y cada día nacemos con un bagaje
de facultades, aptitudes y tendencias, totalmente propias e
individuales, pues cada Espíritu Virginal tiene tras de sí un número
enorme de vidas terrestres, cada una de ellas en distintas
circunstancias, lo que hace que no haya dos espíritus con igual
desarrollo o perfeccionamiento. Por eso los hermanos, hijos de los
mismos padres, nietos de los mismos abuelos, criados en el mismo
ambiente, con los mismos medios, con iguales oportunidades, resultan
tan dispares unos de otros: Porque cada uno ha traído a esta
encarnación un cúmulo distinto de experiencias y un diferente propósito
de vida, es decir, una serie distinta de lecciones por aprender.
b.- La Ley de Retribución, de Consecuencia, de Causa y Efecto o,
también, del Karma (según una denominación oriental generalizada), se
encarga de que todos recibamos los efectos propios de las causas que,
durante nuestras vidas, ponemos en funcionamiento y, con ello,
aprendamos las oportunas lecciones sobre las Leyes Naturales y sobre
cómo debemos observarlas.
Para comprender el funcionamiento de esta Ley es preciso darse cuenta
de que todo lo que ocurre, en éste o en cualquier mundo, tiene una
causa que lo produce y que, a su vez, es causa de unos efectos,
perfecta y totalmente regidos por las Leyes Naturales. Cada
pensamiento, palabra u obra, cada sentimiento, deseo o emoción, pues,
es una causa que ponemos en funcionamiento y que, a tenor de las Leyes
Naturales, producirá unos efectos determinados - y no otros - sobre
nosotros mismos y sobre los demás seres, humanos o no. En buena ley,
podría decirse que cada causa que ponemos en movimiento, cambia, en
alguna proporción, el universo entero, puesto que todo el universo es
un conjunto armónico e integrado.
Siendo esto así, es lógico, justo y hasta perfecto que cada hombre
experimente un día en su propia carne los efectos que han producido en
ese universo las causas que, como dios creador en formación que es, ha
puesto en movimiento. Es la justicia divina; la más perfecta que se
puede concebir, el mejor medio para que cada Espíritu Virginal se dé
cuenta de, en estos mundos que sus vehículos habitan, cómo hay que
actuar y qué produce el bien y qué produce el mal y qué ayuda a la
evolución y qué la entorpece. El espíritu de esta Ley lo recogió el
refranero de todos los pueblos, al decir que “quien siembra vientos,
recoge tempestades” o que “cada cual recoge lo que siembra” o que “de
aquellos polvos vienen estos lodos”. Si, pues, en una encarnación
determinada, hemos hecho mal uso de la autoridad, del poder económico o
de la superioridad intelectual, por ejemplo, perjudicando a nuestros
hermanos, ¿no es justo que, en otra vida, seamos proclives a, o que la
vida nos conduzca a estar sometidos a una autoridad férrea o a no
lograr salir de la pobreza o a que nos manejen quienes son superiores a
nosotros intelectualmente, o que nos veamos destinados a prestar
nuestros servicios desinteresados y altruistas y llenos de amor a una
serie de personas para pagarles la deuda entonces contraída? Es la
manera más justa, más perfecta y más cariñosa de hacernos comprender la
necesidad de amor entre los hombres y la hermandad que, querámoslo o
no, constituimos - cuando perjudicamos a uno los perjudicamos a todos,
incluso a nosotros mismos - y la necesidad de hacer el bien y evitar el
mal.
c.- La Ley de Epigénesis es una aportación de las Enseñanzas
Rosacruces, y resulta trascendental su conocimiento y estudio. En
efecto: La Ley de Retribución, tal y como se ha expuesto en el punto
anterior, a primera vista, parece perfecta. Pero, si se medita
detenidamente sobre ella, se verá que, de su juego se derivaría un
mundo totalmente mecanizado: cada causa produce un efecto y este efecto
es una causa que, a su vez, produce un efecto, y así sucesivamente. No
hay posibilidad alguna de nuevas causas, ni efectos de ellas derivados.
Si estuviéramos sujetos tan sólo a la Ley de Retribución e incapaces,
por tanto, de generar nuevas causas, no sería concebible ni posible el
libre albedrío. Por eso la Ley de Epigénesis establece que, dado que el
hombre es un dios en formación, posee el germen da la facultad creadora
y, por tanto, utilizándola con su libre albedrío, puede crear (lo cual
no es más que poner en funcionamiento causas nuevas, antes inexistentes
y no derivadas de otras anteriores, como constituyentes del primer
eslabón de nuevas cadenas causales) y cambiar el curso de la evolución,
propia o ajena y, en resumen, alterar el equilibrio del universo. La
Epigénesis, pues, es la clave de la evolución. Cada hombre, cada
pueblo, cadanación la poseen, y cada uno puede, mediante ella, escapar
a los efectos de las causas que puso anteriormente en movimiento,
enderezando o torciendo su propio futuro.
Cuando un hombre o un pueblo o una nación dejan de ejercitar la
Epigénesis, se interrumpe su progreso y comienza su degeneración.
d.- La Ley del Arrepentimiento o del Perdón de los Pecados es otra
aportación de la doctrina de Cristo. Su efecto es una muestra más del
amor divino, que nos permite así escapar al “castigo” o efecto de la
Ley de Retribución, por las infracciones cometidas. Según esta Ley,
cuando nos arrepentimos sinceramente de cualquier pecado o infracción
de una Ley Natural, - es decir, cuando hemos aprendido la lección que
esa Ley pretende enseñarnos - y realizamos la reparación necesaria al
perjudicado, las consecuencias que, según la Ley de Retribución,
deberíamos experimentar, se disuelven y el pecado queda borrado del
átomo simiente del cuerpo físico.
Esta es la base del Sacramento de la Penitencia pues, aunque la iglesia
católica, por un lado, exige la confesión ante el sacerdote y la
absolución de éste, por otro, bien claro enseña que, si no hay
arrepentimiento sincero y reparación, no es válida la absolución y que,
en caso de peligro de muerte y sin la posibilidad de la asistencia de
un sacerdote, el arrepentimiento sin absolución es tan válido como con
ella, lo cual demuestra que, lo que verdaderamente borra los pecados es
el arrepentimiento sincero. Ello no empece, sin embargo, los efectos de
la absolución, complementarios del “perdón de los pecados” y que, como
los de todos los Sacramentos, son de gran ayuda para quien los recibe.
Lógicamente, si hay arrepentimiento sincero, es sólo porque ya hemos
comprendido el juego de la Ley Natural afectada, y estamos decididos a
respetarla en el futuro. Desde ese momento, es claro, ya no necesitamos
castigo, pues el efecto que éste persigue se ha conseguido ya.
En este punto, sin embargo, conviene extenderse un tanto para comprender mejor el juego de esta Ley:
I.- Por un lado, resulta aleccionador un estudio, aunque somero, del
Decálogo, esos diez mandamientos dados a Moisés en el Monte Sinaí. Se
nos ha enseñado siempre que se trata de eso, de “mandamientos”, de
órdenes, de exigencias y que, si las incumplimos, el Dios vengador hará
caer sobre nosotros el castigo correspondiente. Eso está muy bien para
el pueblo al que se dio: los Semitas Originales: Pero, cuando se
estudia el Decálogo, a la luz de la Sabiduría Rosacruz, todo resulta
lógico, claro armónico y hermoso: Lo que Jehová nos decían en verdad,
no era “no matarás”, “no robarás”, “no cometerás adulterio”, etc. Él
conocía cuál era la consecuencia de la infracción de las Leyes
Naturales, y como padre amoroso, tratando de evitar nuestro
sufrimiento, nos quería advertir con Su Decálogo: “No mates porque, si
lo haces, la Ley Natural que defiende la vida actuará contra ti hasta
que comprendas que la vida es sagrada y que tú no tienes poder sobre
ella, porque el ser que matas es tu hermano y tiene el mismo derecho
que tú a la vida”. “No robes porque, si lo haces, estarás infringiendo
la Ley natural que proporciona a cada uno los bienes materiales más
apropiados para su evolución y, entonces, la Ley Natural te hará sufrir
sus efectos para que comprendas que hay que respetar los bienes de los
demás”. “No cometas adulterio porque, si lo haces, estarás infringiendo
la Ley que hace que dos personas, hombre y mujer, puedan, en una
encarnación determinada, ayudarse mutuamente a evolucionar y se paguen
deudas de destino anteriores, positivas o negativas, restableciendo la
armonía entre ellos, y la Ley Natural actuará contra ti hasta que
aprendas a respetar a la mujer de tu prójimo”.
Es como si hoy día se nos dijera: “No tocarás los cables eléctricos, no
comerás venenos; no atravesarás una carretera sin mirar si vienen
vehículos…” Serían “mandamientos”, pero todos comprenderíamos que no
eran mandatos coactivos, sino avisos, consejos de alguien que nos
quiere bien y desea evitarnos las consecuencias de nuestra
inobservancia de las Leyes Naturales. Porque, también en estos ejemplos
actúan las Leyes Naturales, y a su inobservancia se deben las
desgracias que experimentamos.
II.- Por otro lado, hay un matiz de la Ley del Perdón de los Pecados
que es muy interesante: todo pensamiento, palabra, obra, deseo, emoción
o sentimiento que experimentamos, queda grabado, como se expone en el
“Concepto rosacruz del cosmos”, en el átomo-simiente del Cuerpo Físico.
Y, tras la muerte del cuerpo físico, se regraba en el átomo-simiente
del Cuerpo de Deseos. De modo que, al llegar, tras dejar este Mundo, al
del Deseo, esas vivencias serán revividas, pero pasivamente,
experimentando nosotros, como víctimas, todo el daño que hicimos y del
que no nos arrepentimos debidamente, es decir, no aprendimos la
correspondiente lección. Eso es lo que las religiones llaman el
“infierno” (que, ni existe como tal ni es eterno) o el “purgatorio”.
Con ello el Ego, el Espíritu en evolución, aprende a cumplir las Leyes
Naturales infringidas durante la última encarnación y, en la siguiente,
ya nacerá en el Mundo Físico con la tendencia innata a no hacer
determinadas cosas. Pues bien, si esos pecados fueron “borrados” por un
arrepentimiento sincero, como ello supone que esa lección ya la hemos
aprendido bien, al llegar, tras la muerte, al Purgatorio, aquellas
escenas no aparecerán, habrán desaparecido del átomo-simiente y no las
habremos de revivir en pasiva, como se ha dicho.
e.- La Ley del Amor es la última gran ley Natural enunciada
históricamente. Y lo fue por el propio Cristo: “Estos diez mandamientos
se resumen en dos: ama a Dios sobre todas las cosas y a tu prójimo como
a ti mismo”.
Si se medita un poco, pronto se llega a la conclusión de que, a quien
ama a Dios como fuente permanente de la vida, y a su prójimo como a sí
mismo, le resulta imposible infringir ninguno de los Diez Mandamientos,
es decir, le resulta imposible pecar.
En la Ley del Amor está profundamente arraigado el fundamento del
mecanismo de las Leyes Naturales que rigen el comportamiento de los
seres vivos. Si se ama a los demás seres vivos, las Leyes Naturales
estarán con nosotros. Si no se ama a los demás seres vivos, ello
significará que nos amamos más a nosotros mismos, con lo cual, las
Leyes Naturales entrarán en juego en nuestra contra, para enseñarnos la
lección del amor inegoísta.
Pero, ¿por qué hay que amar al prójimo como a uno mismo? Sencillamente
porque, como chispas emanadas de Dios y en Dios, formamos parte de Él,
porque nuestra vida y la de los demás seres vivos es toda una y la
misma vida: la vida de Dios. Porque, en este plano físico, tenemos
conciencia de nuestra propia individualidad, pero hay planos más
elevados donde la conciencia es, a la vez, individual y colectiva, y
donde comprobamos que todos somos uno y que, lo mismo que nuestros
cuerpos físicos están desde siglos y siglos utilizando para su
formación las mismas materias minerales, y estamos respirando el mismo
aire, y estamos bebiendo la misma agua y compartiendo la misma luz y el
mismo cielo y la misma tierra, también estamos recibiendo y “viviendo
como propia” la misma vida, estamos sintiendo como propio el mismo
amor, usufructuamos la misma autoridad y disfrutamos de la misma
capacidad creadora, porque toda la vida y todo el amor y toda la
autoridad y toda la capacidad creadora provienen y son de Dios.
Por eso el amor al prójimo es lógico y justo, y perjudicarlo es ilógico e injusto.
Porque, en el fondo, nos perjudicamos a nosotros mismo. De ahí la Ley del Amor.
Y, de la Ley del Amor, deriva una ley natural menor, pero que es
característica del cristianismo: la Ley del Sacrificio. Pero un
sacrificio que es idéntico al amor. El amor nos inspira el deseo de
compartir, de dar, de ayudar, en una palabra, de sacrificarnos por el
ser amado. Pero es un sacrificio gozoso, pues el sacrificio sólo es
doloroso cuando se hace sin amor verdadero. Por eso el cristianismo,
basado en la Ley del Amor, habla con gran respeto del sacrificio:
porque amor y sacrificio inegoísta son una misma cosa. Y quede claro
que no merecen el calificativo de sacrificios ciertos actos o conductas
que la religión exotérica aconseja o alaba (azotes, cilicios,
penitencias, etc.), con una idea totalmente injusta y deformada de
Dios, como si Él pudiese beneficiarse o disfrutar con nuestro dolor.
f.- Hay otras leyes naturales importantes que no entraremos a estudiar
en este resumen: la de la Polaridad (todo son vibraciones y, por tanto,
cada virtud y su vicio opuesto no son sino distinto grado de la misma
vibración, por lo que es relativamente fácil pasar de uno a otro
extremo, por ejemplo, del amor al odio). De ahí la afirmación de Max
Heindel de que “todo conduce al bien” o, dicho de otro modo: “el mal es
bien en formación”. Otras leyes importantes son: la de la Asociación o
Afinidad (todo atrae y se siente atraído por lo similar); la de
Analogía (“Como arriba, es abajo y como bajo es arriba”, refiriéndose a
los distintos Planos de Existencia) y la de la Evolución en sí (todo
tiende a crecer hacia delante y hacia arriba), leyes todas que,
conocidas y tenidas en cuenta, son de gran utilidad en el Sendero del
Logro. Las hay exclusivas de un solo plano de existencia (la de la
Gravedad, la dilatación y contracción, etc.) o de varios (el espacio y
el tiempo y su comportamiento) o de todos (la del Amor). Las hay
principales y subordinadas, absolutas y relativas,
circunstanciales y generales…
Pero todas las leyes naturales tienen dos características que les son comunes:
estamos sometidos a ellas en cuanto al campo de actividad que rigen y,
para ellas su ignorancia por nuestra parte no es excusa para tratarnos
siempre con el mismo rigor.
Todas actúan sin tener en cuenta nuestra intención (lo vemos con las
que llamamos leyes físicas, que son sólo las leyes naturales del Mundo
Físico: nos caeremos si perdemos el equilibrio, tanto si es por
descuido como si es por deseo de suicidarnos o por ayudar a alguien;
moriremos si ingerimos un veneno, ya sea por imprudencia, por error o a
propósito). Por eso la Sabiduría Occidental - repetimos - afirma que
”el único pecado que existe es el de la ignorancia”. Y por eso, quien
estudia ocultismo, al estudiar las Leyes Naturales y aplicarlas en su
vida, avanza con menos tropiezos y más rápidamente que quien no lo hace.
17.- Daremos, a continuación, un breve repaso al índice del “Concepto
rosacruz del cosmos” o Ciencia Oculta Cristiana, para hacer posible una
idea general de esta obra, una de las más ambiciosas y más inteligentes
jamás escritas.
Tras una breve Introducción, que vale la pena estudiar con
detenimiento, los sucesivos capítulos tratan de las siguientes materias:
PRIMERA PARTE
Constitución actual del hombre y método de su desarrollo.
I.- Los mundos visibles e invisibles.
Explica que nos encontramos en lo que se llama “Séptimo Plano Cósmico”
(lo cual quiere decir que, por encima, hay seis Planos cósmicos más,
antes de llegar al Ser Supremo) y que este Plano contiene, a su vez,
siete Mundos de creciente densidad, el séptimo de los cuales, el más
denso, es nuestro Mundo Físico. Cada uno de esos mundos se divide, a su
vez, en siete Regiones, según la densidad y, por tanto, el carácter, de
la materia de que están constituidas. El Mundo Físico, por tanto, se
compone de siete zonas de distinta densidad: las tres inferiores
(sólidos, líquidos y gases) constituyen la Región Química, y las cuatro
superiores, la Región Etérica, compuesta de los Éteres Químico, de Vida
o Vital, de Luz y Reflector, en orden ascendente y, por tanto, de
densidad decreciente.
El Plano o mundo inmediatamente superior (en el sentido de menos denso
y, por tanto, compenetrándolo) al Mundo Físico se llama Mundo del Deseo
y, el superior a él (y, por tanto, menos denso y compenetrando los dos
inferiores), Mundo del Pensamiento.
El hombre está evolucionando simultáneamente en estos cuatro Mundos y
posee, por tanto, un vehículo perteneciente a cada uno de ellos, unidos
entre sí por el denominado “Cordón de Plata”, que relaciona sus
respectivos átomos-simiente, y que están sometidos, cada uno a las
leyes de su propio Mundo. Y, así como el Cuerpo Físico está construido
con materia física, el Cuerpo Vital está hecho de materia etérica, el
Cuerpo de Deseos de materia de Deseos y el Cuerpo Mental, de materia
Mental.
A lo largo de su evolución, cada Espíritu Virginal cambia infinidad de
veces de vehículos, pero conserva, a lo largo de toda ella, los
átomos-simiente de los mismos.
Es decir. El Cuerpo Físico posee un átomo-simiente, que es el mismo que
han utilizado todos los cuerpos físicos que ha tenido ese Espíritu a lo
largo de su evolución, y contiene, por tanto, toda su historia, así
como sus características y su grado de evolución. Y lo mismo ocurre con
el Cuerpo Etérico, el de Deseos y el Mental.
De modo que, aunque no lo sepamos, cuando vivimos (asimilamos,
recordamos, percibimos) estamos utilizando nuestro Cuerpo Vital (el
Cuerpo Físico, que sólo es materia física, estaría muerto e inmóvil, si
no lo interpenetrara el Cuerpo Vital. Por eso, cuando éste lo abandona
con la muerte, aquél se desintegra); cuando sentimos emoción o deseo o
sentimiento, estamos utilizando nuestro Cuerpo de Deseos; y, cuando
pensamos, reflexionamos, meditamos o nos concentramos, estamos
utilizando
nuestro Cuerpo Mental.
II.- Los cuatro reinos.
La Humanidad constituye una oleada de vida, emanada en Dios, a Su
imagen y semejanza, es decir, con facultades creadoras como Él. Pero,
al nacer en Él, los Espíritus Virginales, que así se denominan los
individuos de la oleada, poseen todas las potencias divinas en embrión
y, además, no poseen conciencia de su propia individualidad. A lo largo
de la Involución (alejamiento de Dios y descubrimiento de la propia
individualidad) y de la posterior evolución (regreso hacia Dios, con la
individualidad conseguida y las potencias divinas desarrolladas),
recorre el camino que va de la impotencia a la omnipotencia. Pero hay
otras oleadas de vida anteriores
y posteriores a la humana. Por encima están, en orden ascendente, los
Ángeles, los Arcángeles, los Señores de la Mente, etc. y, por debajo,
los animales, los vegetales y los minerales. Los animales tienen Cuerpo
Físico, Cuerpo Etérico y Cuerpo de Deseos, pero no Cuerpo Mental. Los
vegetales tienen Cuerpo Físico y Cuerpo Etérico, y carecen de Cuerpo de
Deseos y de Cuerpo Mental. Los minerales sólo poseen Cuerpo Físico.
Nuestra oleada de vida, la de los animales y la de los minerales
constituyen los Cuatro Reinos que están evolucionando ahora,
simultáneamente, en la Tierra.
III.- El hombre y el método de evolución.
Expone el ciclo completo de la evolución del hombre: Renacimiento,
Vida, Muerte, Purgatorio, Primer Cielo, Segundo Cielo, Tercer Cielo,
nuevo Renacimiento, etc.
Destaca que el nacimiento de todos los vehículos no es simultáneo. Así
como el período de gestación y el nacimiento del Cuerpo Físico nos es
conocido, el del Cuerpo Vital se produce a los siete años, dando lugar
al crecimiento; el del Cuerpo de Deseos, a los catorce, produciendo la
pubertad; y el del Cuerpo Mental, a los veintiuno, dando lugar a la
facultad razonadora autónoma y a la consiguiente mayoría de edad, desde
el punto de vista oculto. Antes del nacimiento de cada uno de los tres
últimos vehículos, los Espíritus Virginales utilizan los
correspondientes vehículos macrocósmicos, o sea, los de la Tierra que,
como ser viviente que es también, y en evolución, posee un Cuerpo
Físico, un Cuerpo Vital, un Cuerpo de Deseos y un Cuerpo Mental. Esto
no nos debe extrañar cuando estamos acostumbrados a respirar el aire
macrocósmico y a utilizar los materiales macrocósmicos para formar
nuestro Cuerpo Físico.
Max Heindel amplió esta materia en dos de sus obras: “El Cuerpo Vital” y “El Cuerpo de Deseos”.
IV.- Renacimiento y Ley de Consecuencia.
Se estudia aquí la Ley de Retribución y su efecto sobre la evolución del hombre.
Esta materia puede ampliarse también mediante el estudio del libro de Max Heindel “El velo del destino”.
SEGUNDA PARTE
Cosmogénesis y antropogénesis
V.- La relación del hombre con Dios.
Se estudia en esta parte de la obra, la posición que ocupa el hombre en
el Cosmos, y su relación con los seres superiores a él. Una ampliación
de esta materia puede obtenerse con el estudio de las obras de Max
Heindel tituladas “Los Misterios Rosacruces” y “Enseñanzas de un iniciado”.
VI.- Esquema de la evolución.
Estudia detalladamente la Creación y los siete Períodos por los que ha
pasado, está pasando y ha de pasar la Tierra, a lo largo de su
evolución.
VII.- El camino de la evolución.
Estudia cada una de las siete Revoluciones que, en torno a los siete
Globos de cada Período, ha de recorrer la oleada de vida a lo largo de
la evolución.
VIII.- La obra de la evolución.
Estudia con detalle las condiciones en que tuvo lugar la evolución de
la oleada de vida humana, durante los Períodos de Saturno, Solar y
Lunar.
IX.- Rezagados y adelantados.
Estudia la diferente evolución alcanzada entre los que se adaptaron a
las condiciones creadas por las Leyes Naturales para impulsar el
desarrollo, que se convirtieron en pioneros, en líderes, y aquéllos que
se resistieron, y que van quedando atrás, perdiendo contacto con su
oleada de vida.
X.- El Período Terrestre.
Estudia detalladamente los fenómenos producidos y las adquisiciones
hechas por la oleada de vida humana, a lo largo de las tres primeras
Revoluciones del Período Terrestre (Revoluciones de Saturno, Solar y
Lunar) y de la Revolución en que nos encontramos (Revolución Terrestre).
XI.- Génesis y evolución de nuestro sistema solar.
Estudia el estado de la materia denominado “Caos” y el proceso del
nacimiento de los planetas, así como su respectivo estatus en la
evolución planetaria.
XII.- Evolución de la Tierra.
Expone las distintas Épocas por las que la Tierra ha pasado, y con ella
la Humanidad, durante la Cuarta Revolución del Período Terrestre: Época
Polar, Época Hiperbórea, Época Lemúrica, Época Atlante y la Época Aria
actual. Estudia también las influencias de Marte, Venus y Mercurio y
sus habitantes, la aparición e intervención de los Luciferes en la
evolución humana, y las razas, por medio de las cuales, la Humanidad se
va expresando en la Época Aria.
XIII.- Hacia la Biblia.
Estudia, desde el punto de vista oculto, el fenómeno del pueblo judío.
XIV.- Análisis oculto del Génesis.
Repasa el Génesis, identificando en él los distintos Períodos antes
expuestos, así como aclara la creación del hombre y la mujer, el papel
de Jehová (el más avanzado de la oleada de vida de los ángeles), y el
Pecado Original.
XV.- Cristo y Su misión.
Estudia las personas de Jesús (el más avanzado de la oleada de vida
humana), Cristo (el más avanzado de la oleada de vida de los
arcángeles) y Jesucristo (compuesto por los cuerpos Físico y Etérico de
Jesús y los vehículos superiores del arcángel Cristo); la misión de
Éste y cómo se llevó a cabo mediante la penetración en la Tierra, de la
sangre (vehículo del espíritu) de Jesucristo, en el Gólgota; y el hecho
de “borrar los pecados del mundo”, y no “del hombre”. Porque, a través
de esa sangre, el Espíritu de Cristo penetró en la Tierra y tomó
posesión de ella como su Espíritu Planetario, para dirigir su evolución
y la de sus oleadas de vida desde dentro, al tiempo que su Cuerpo de
Deseos “limpiaba”, en un instante, (el cielo se oscureció, dice la
Biblia), el Cuerpo de Deseos de la Tierra, o sea, borraba los pecados
del mundo. Con ello, como los hombres y animales construyen sus Cuerpos
de Deseos con los materiales del Cuerpo de Deseos de la Tierra, cada
vez los están construyendo con materiales más puros, a diferencia de lo
que ocurría antes de la venida de Cristo en que, debido a miles y miles
de años de pecados, egoísmo y maldad, la materia que estaba usando la
Humanidad para construir sus vehículos la hubiera conducido,
irremediablemente, a rezagarla en la evolución prevista para ella en el
Plan Divino.
XVI.- Desarrollo futuro e Iniciación.
Expone la parte oculta de los Siete Días de la Creación y el trabajo real de los alquimistas.
XVII.- Método para adquirir el conocimiento directo.
Expone la nutrición apropiada para progresar en ocultismo; estudia, de
una manera fascinante, el contenido oculto y el gran poder del
Padrenuestro; y explica los mejores medios para organizar los vehículos
superiores, menos evolucionados que el Cuerpo Físico, pero
fundamentales para el progreso oculto: la meditación, la observación,
el discernimiento, la concentración, la contemplación y la adoración.
XVIII.- Constitución de la Tierra y erupciones volcánicas.
Explica la relación oculta entre el comportamiento de la Humanidad y
las respuestas que provoca, por parte de la Tierra, como ser viviente
que es.
XIX.- Cristian Rosenkreutz y la Orden de los Rosacruces.
Expone
el origen de la Fraternidad Rosacruz, su propósito y los dos ejercicios
clave para sus discípulos: la Concentración y la Retrospección que,
aparte de organizar los vehículos superiores, producen el mejoramiento
y espiritualización del carácter, el desarrollo de la voluntad, el
borrado (en el átomo-simiente del Cuerpo Físico) de los pecados de cada
día y la aceleración consiguiente de la evolución y del desarrollo de
las facultades supranormales. Para estudiar esta materia con más
detalle, puede recurrirse a las obras de Max Heindel “Iniciación
antigua y moderna”, “La masonería y el catolicismo” y “Cristianismo
rosacruz”.
18.- Para una aclaración perfecta de las múltiples preguntas que “El
concepto Rosacruz del cosmos” hace nacer en el espíritu del lector, la
obra de Max Heindel, en dos volúmenes, “Filosofía rosacruz en preguntas
y respuestas” resulta definitiva, esclareciendo un sinfín de detalles,
casos particulares y matices.
19.- La música supone también, para la Fraternidad Rosacruz un medio
importantísimo de evolución, por ser el arte que más nos aproxima al
Mundo del Pensamiento (o mundo del sonido), verdadero hogar del Ego o
Yo Superior, y cuya influencia acusa éste rápidamente. Sobre este
particular y, especialmente, sobre el significado oculto de la música
del iniciado musical Ricardo Wagner, Max Heindel escribió una obra
asombrosa: “Los misterios de las grandes óperas”.
20.- Para poner la Filosofía Rosacruz en relación con los
descubrimientos modernos, existe una obra con las últimas
investigaciones del Max Heindel, que él no llegó a publicar, y que se
titula “Temas rosacruces” (dos volúmenes) Estudia la relación entre la
música y la evolución; la función de las glándulas de secreción
interna; los Espíritus de la Naturaleza; los espíritus pegados a la
Tierra; la interpretación mística de la Navidad y la Pascua; la ciencia
del morir; el Sendero del Logro; los habitantes de los distintos
Planos; el Cordón de Plata y los átomossimiente; los principios
rosacruces para la educación de los niños, etc.
21.- Pero el conocimiento proporcionado por la Fraternidad Rosacruz no
quedaría completo si no comprendiese otro aspecto de lo oculto: la
participación de los cuerpos celestes (y de los espíritus que los
ocupan) en nuestra evolución. Es aclaratoria de esta materia la
afirmación de Max Heindel de que “no somos como somos porque hemos
nacido en tal fecha, hora y lugar”, sino que “hemos nacido en
tal fecha, hora y lugar porque teníamos que ser como somos”. Es decir
que, como consecuencia del adelanto obtenido en cada vida, al renacer
en la siguiente, lo hacemos con determinadas facultades, determinadas
tendencias, determinadas características físicas, determinadas
posibilidades de aprendizaje, y todo eso hace que se nos haga nacer
cuando las influencias estelares sean tales que todo ello sea posible.
De ahí la importancia capital de la Astrología Científica Espiritual,
uno de los pilares de las Enseñanzas de la Sabiduría Occidental.
En el horóscopo de todo ser humano están su pasado, las facultades que
trajo a esta encarnación y sus tendencias, buenas o malas. Pero todos
somos libres. La libertad es algo sagrado en todos los Planos de
Existencia. Por ello, podemos vencer nuestras malas tendencias, aunque
en nuestro horóscopo aparezcan amenazantes. De ahí la conveniencia de
conocer cuáles son esas tendencias, cuáles son los peligros, para
salirles al paso. La Astrología nos permite, pues, no sólo saber qué
terreno pisamos, sino conocer cómo hemos de educar a nuestros hijos o
cómo hemos de tratar a nuestros hermanos, según el contenido de sus
respectivos horóscopos. Para profundizar en el tema, existen las
siguientes obras de Max Heindel: “Astrología científica simplificada”,
“El mensaje de las estrellas”, “Astrodiagnosis. Guía para la curación”,
Tablas de Casas, Efemérides, etc.
22.- Todas las obras de Max Heindel son fruto de sus propias
investigaciones ocultas, ello sin perjuicio de las Enseñanzas recibidas
de los Hermanos Mayores.
Dedicó su vida a la investigación, con el fin de allanar el camino a la
Humanidad, y puso al servicio de tal fin sus enormes facultades
superiores, que le permitían llegar, con toda fidelidad, hasta la
Región Abstracta del Mundo del Pensamiento.
23.- La Sede Central mundial de la Fraternidad Rosacruz (The
Rosicrucian Fellowship) se encuentra en Oceanside (Mission Ave. 2222,
California 92058-2326, U.S.A.), donde el mismo Max Heindel la
estableció en 1911. La dirige un Comité de nueve miembros, elegidos,
mediante voto secreto, entre los miembros de la Fraternidad, que
perpetúan su espíritu no comercial y totalmente altruista.
24.- Existen Centros de la Fraternidad Rosacruz a lo largo y a lo ancho
del mundo. Y todos ellos imparten los distintos Cursos sobre las
Enseñanzas de la sabiduría Occidental. Estos cursos son los siguientes,
completamente gratuitos, y que se pueden cursar, bien por correo, bien
a través de Internet, bien mediante clases directas:
Cursos de Filosofía:
- Curso Preliminar de Filosofía Rosacruz (12 lecciones).
- Curso Suplementario de Filosofía Rosacruz (40 lecciones).
Cursos de Astrología y Astrodiagnosis:
. Curso Preliminar (26 lecciones).
- Curso Suplementario (12 lecciones).
- Curso Superior Suplementario (13 lecciones).
Curso de Interpretación bíblica (28 lecciones).
25.- La Sede Central posee una página web (www.rosicrucian.com), edita
en inglés una revista bimensual denominada “Rays from the Rose Cross”
(con artículos, estudios y literatura, relativos a la Filosofía
Rosacruz, la Biblia y la Astrología Espiritual), y como remite a los
miembros documentación periódica en varios idiomas, conteniendo
material de estudio, reflexión y noticias, tanto de la Sede Central
como de los Centros Rosacruces del mundo.
Además, muchos de los Centros locales existentes en los distintos
países editan sus propias publicaciones periódicas y poseen sus propias
páginas informáticas, con contenidos propios esclarecedores, al tiempo
que dictan ciclos de conferencias o dirigen talleres sobre temas
puntuales de la Filosofía Rosacruz, en su relación con la vida de cada
día.
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