Descripción
Un
durazno salvaje y maduro que cae por su propio peso de experiencias y
cuya carnosa fibra se abre para dejar al descubierto el
desprendimiento sutil de su semilla, su esencia.
Así
mi Espíritu se regocija al escapar de su cuerpo en mis sueños
idílicos de bellos colores y exquisitas fragancias. Absorbe el rocío
nocturno de la sabiduría de los Astros, se energiza con los sonidos
del silencio y su átomo palpita dulce expandiéndose por el Universo
libremente. Cuando el anillo de oro se asoma por el horizonte y se
cierran los telones de lo invisible, bajo del infinito a lo limitado,
escucho mi propio respirar, mis latidos, reconozco mi terruño y por
ósmosis penetro con un impulso eléctrico en cada célula para
vitalizarla. En el germen de cada nuevo desprendendimiento se
acumula la fertilidad de la Intuición. Con cada nuevo aterrizaje la
pista presenta los daños de la edad y se hace más difícil la
visibilidad, mas incomoda la presión y más inconstante la calidad
de vida, pero el piloto debe hacer descender su nave lo mejor
posible. Tiene una misión que cumplir. Debe traer vivos a los
pasajeros de la Esperanza, entregar las encomiendas de Amor, mandar
el correo de Ilusiones, facilitar el transplante del Perdón y vaciar
y limpiar la bodega de Miedos e Inseguridades. Todas las noches los
Sueños me enriquecen, me endulzan y maduran mi Fruta Perecedera.
Los
colores representan los de los parajes desde la Tierra al
astral y a los Planos Espirituales.
Hecho
en acrilico de 40 x 60 cm.
SILENE