EL VIAJE INTERIOR
Por Shirley Martinez
Preámbulo
Surgio
a raiz de algo que escribi hace tiempo, analizando mis estados de
animo. La saqué de una foto trucada y puse los colores que mi alma
me fue dictando. En ellos están mis amanececeres, o atardeceres
segun como se los vea, están mis dias brillantes o mis tormentas,
está la calma de un lago viendo el universo en mis mejores momentos
o estoy sola en el abismo atrapado entre el cielo y la tierra.

Descripción
No sé si alguna vez
conozca la nieve de los Andes, ni las playas de Miramar. No sé si
conoceré el Perito Moreno ni el cerro de los Siete Colores. Pero sé
que estoy haciendo el viaje más importante de mi vida.
Este viaje es una
aventura hacia un país desconocido en cuya entraña se esconde el
tesoro de mi propia vida.
Empiezo a peregrinar
desde algún lugar de ese territorio sin fronteras ni tiempo.
Descubro cada día paisajes distintos de mi ser, recorriendo desde
las calientes planicies de la Ira hasta el frío hielo de la
Indiferencia pasando por el solitario desierto de la Depresión y los
valles de la Alegría. Me queman las aguas termales del Rencor y la
tierra árida del Egoísmo me seca la boca. Encuentro una mina
abandonada de brillantes Virtudes, incrustadas en la piedra sólida
de mi conciencia. Acampo en la exuberante selva de mi Inspiración y
contemplo la tranquila Paz del lago de la Meditación. Me deslizo
sobre las aguas turbulentas de los ríos montañosos de mí agitada
Mente, hasta llegar al mar y bucear en su vientre para conocer el
misterio de la Negación de ser Madre. Me refugio en grutas
silenciosas para escuchar mi eco y decodificar las señales de un
mapa que no me entregaron al llegar. Por la noche descanso mirando
las estrellas, esperando descifrar el acertijo que me lleve al
tesoro: mi Yo Superior. Él tiene la llave del cofre mágico que
encierra el secreto de mi Misión y las Respuestas a tantas
preguntas inexplicadas. Hay días en que me siento bendecida por la
lluvia de la Intuición y encuentro un atajo para resolver un
problema y seguir caminando. Con fuertes tormentas, con poca
visibilidad, caigo en arenas movedizas que inmovilizan mis Sentidos y
en sueños profundos, para recuperar luego la Energía y salir de
ellas poco a poco. Recorro todos los días kilómetros y kilómetros
descansando, a veces, para beber la esencia de las flores en las
serenas praderas de los duendes eruditos de la Naturaleza. Sé que es
un viaje largo en el que voy descubriendo misterios sabios,
adquiridos en otras existencias, que me van revelando los dones del
cultivo de mi Espíritu.
Aunque sé también que
es un viaje solitario, no me siento sola porque percibo la presencia
sutil de mi Ángel Guardián, que espera con paciencia el encuentro
de mi Espíritu Eterno con mi apariencia terrenal.
Para ello tengo que
depurar la atmósfera de los desechos del Miedo para ver mejor el
camino a seguir, dejando de lado lo malo, y encontrar las
herramientas para buscar las piedras preciosas de mi Ser.
Como una arqueóloga que
busca su pasado, yo peregrino en este país, pero para resolver mi
Presente y cambiar mi Futuro.
SILENE 1/12/2005
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